EL CEPILLADO DE LA PIEL EN SECO

EL CEPILLADO DE LA PIEL EN SECO

La mayoría de nosotros, solemos prestar mucha atención a la piel de nuestra cara: limpiamos e hidratamos regularmente nuestro cutis y de vez en cuando nos animamos a exfoliarla. ¡Bien hecho!

¿Pero cuándo fue la última vez que cuidamos la piel en el resto del cuerpo?

Sin duda, ya sabéis que la piel representa el órgano vivo más pesado (de 3 a 4 kg) y el más amplio de nuestro cuerpo (de 1,5 a 2 m²). Mucho más que un simple envoltorio, nuestra piel es un sistema complejo compuesto por los nervios, las glándulas y las capas de células. Cuando está sano, sirve como amortiguador para ayudarnos a regular nuestra temperatura corporal, eliminar las sustancias nocivas y proteger nuestro cuerpo de los productos químicos y de las infecciones. También permite la síntesis de vitamina D que es esencial para el crecimiento de nuestros huesos.

Al estar en permanente relación con los demás órganos, la piel nos puede revelar las disfunciones o enfermedades que padecen otros órganos de nuestro cuerpo. Por eso necesitamos cuidarla tanto!

Para mejorar nuestra salud, existe un método extraordinario y muy sencillo que podemos añadir a nuestra rutina diaria: el cepillado en seco de la piel. Se trata de una antigua práctica de limpieza ayurvédica, que no solo mejora la apariencia de la piel, sino que ofrece beneficios maravillosos para nuestra salud, que van mucho más allá de la estética:

1. Estimula el sistema linfático, responsable de la eliminación de productos de desecho de las células a través del drenaje linfático. Cuando el sistema linfático no funciona correctamente, los residuos y las toxinas se acumulan, causando inflamación y enfermedades. Cepillar la piel en seco ayuda a liberar las toxinas de los tejidos, para después eliminarlas a través de la sangre.

2. Exfolia, eliminando la piel seca muerta y limpiando los poros obstruidos. Así favorece la renovación celular y permite que la piel respire y que se mejore su textura con un aspecto más suave.

3. Aumenta la circulación sanguínea, lo que favorece la eliminación de los residuos metabólicos.

4. Puede reducir la celulitis, suavizando los depósitos de grasa estancados debajo de la piel y distribuyéndolos de manera más uniforme, lo que disminuye el aspecto “piel de naranja”.

5. Mejora la función renal y la digestión: masajear los ganglios linfáticos ayuda a eliminar el exceso de agua y toxinas mientras que “cepillar” el abdomen, fomenta la digestión a través de la estimulación del colon.

6. El ritual del cepillado de la piel en seco alivia el estrés, reduciendo la tensión muscular y calmando nuestra mente.

7. Incrementa nuestra energía, y es tan vigorizante que muchas personas se convierten en verdaderos “adictos”.

¿Pero cómo cepillarse la piel en seco?

 

Cepillado en seco1

Lo que necesitamos es conseguir un cepillo o guante de cerdas vegetales naturales, sin nada sintético. Lo ideal sería elegir un cepillo con un mango largo para poder alcanzar toda la espalda.

Para obtener los mejores resultados, debemos cepillar la piel en seco durante 3 a 5 minutos, una vez al día, preferiblemente a primera hora de la mañana, justo antes de la ducha, en piel seca, sin agua y sin ropa. 

Siempre cepillamos hacia el corazón, para mejorar el retorno venoso y estimular el sistema linfático (que fluye en dirección del corazón), con movimientos circulares suaves. La presión aplicada deber ser firme, pero no dolorosa y después del cepillado, la piel se pondrá de color rosa pero no roja. Evitar cepillarse en el rostro (a menos que tengamos un cepillo especialmente diseñado para el cutis), los genitales, o cualquier área con irritaciones, heridas, cortes, abrasiones (incluidas las varices) o infecciones.

El cepillado de la piel en seco se realiza con movimientos circulares, que repetiremos varias veces en cada área, desde abajo hacia arriba:

– Empezamos por la planta y el dorso de los pies, los tobillos, subiendo por ambas caras de las piernas.

– Seguimos con cada cara de los brazos, de manos a hombros sin olvidar las axilas.

– Luego, pasamos a la zona de la espalda, cepillando desde nalgas a lumbares y dorsales.

– Seguimos con el abdomen y la zona de las costillas.

– Por último, cepillando ahora de arriba hacia abajo, pasaremos muy suavemente por el cuello y los cervicales, terminando por el pecho.

Después del cepillado, terminar con una ducha para limpiar totalmente la piel y luego aplicar un hidratante corporal Bio (aceite de coco o aceite de Argán).

¡Ahora, a practicar para estar bien, a secas!

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